Para que consideremos que se ha cometido un delito debe apreciarse en la persona que ha realizado la acción un elemento subjetivo conocido como culpabilidad. El dolo junto con la imprudencia es una de las dos formas que puede adoptar la culpabilidad, concretamente, la de mayor gravedad.

El dolo

Básicamente, hay dolo cuando consideramos que los hechos se han realizado de forma voluntaria y con conocimiento de lo que se está haciendo. La persona que comete un delito con dolo sabe que su comportamiento es contrario a la ley y, aún así, decide cometer el delito.
El artículo 5 del Código Penal dice que “no hay pena sin dolo o imprudencia”. El dolo es una conducta que se sitúa en contraposición a la imprudencia donde la persona no cumple con sus deberes de cuidado. En quien comete un imprudencia no persigue ni se imagina que sus acciones u omisiones podrían ocasionar el resultado (suele ser por descuido, olvido o por falta de prudencia). Cuando hay dolo el sujeto sí sabe cuál puede ser el resultado de sus actos.

Elementos del dolo

Según la doctrina el dolo se compone de dos elementos: uno cognoscitivo y otro volitivo.

Elemento Cognoscitivo: Saber lo que se está haciendo

El dolo presupone que el autor del delito es capaz de representarse, con carácter previo a su ejecución, dos aspectos de su comportamiento:

    Conocimiento del resultado de la acción.

Quien realiza una acción dolosa sabe qué consecuencias desencadenarán sus actos.

Por ejemplo, si alguien golpea en la cabeza a otra persona con un bate o le apuñala en el corazón sabe que como resultado de sus actos puede causar la muerte del agredido.
Otro ejemplo, en el supuesto de que alguien muy alérgico a los cacahuetes le pongan a sabiendas en la comida ese fruto seco y luego esto le causa un perjuicio físico importante o la muerte. En ese caso será muy importante de cara a saber si existe delito, determinar si quien puso los cacahuetes tuvo presente la existencia de la alergia o no, puesto que eso puede llegar a determinar si existe o no delito.

   Conocimiento de la antijuridicidad de la conducta

También debe de saber que su conducta está prohibida y este conocimiento afecta a todos los elementos del delito incluidas las circunstancias que agravan la pena.
Cuando se desconocen los elementos de la conducta delictiva nos encontraremos con el error de tipo (art. 14 CP) que debe de ser invencible para que excluya la responsabilidad. Esto significa que si una persona no conoce la ilicitud pero podía fácilmente salir de su error, se considera que está asumiendo que su conducta podría estar prohibida.

Elemento Volitivo: Querer ejecutar la conducta

Para que concurra dolo el autor del delito no sólo debe de haberse representado la conducta que sabe prohibida sino que, además, debe querer llevarla a cabo. Respecto al elemento volitivo del dolo, se podría decir que la doctrina ha sido más exigente que el legislador.
En este sentido la ley penal no exige que lo que persiga el autor se el resultado que se produce sino que basta con que habiéndoselo representado como una consecuencia posible (dolo eventual) o que el resultado sea una consecuencia accesoria de lo que realmente se persigue (dolo de segundo grado o de consecuencias necesarias).

Delitos Dolosos

Los delitos se pueden dividir en dolosos o imprudentes (también denominados culposos). En los delitos dolosos la conducta que se castiga requiere necesariamente que el autor tuviera conocimiento de lo que iba a hacer, de que ese comportamiento estaba prohibido y de los posibles resultados que ocasionarían sus actos y, aun así, decidiera de forma voluntaria cometer el delito.

Estos delitos se oponen a los imprudentes en los que el autor no espera el resultado que finalmente se manifiesta pero que trae causa en un descuido de sus deberes de cuidado (son conductas menos graves).

Los delitos dolosos, por tanto, son la consecuencia de una diferencia que establece el derecho penal por la que las conductas reciben distintos castigos en función de la persona que ejecutó los hechos pudiendo, en muchos casos, ser impune un mismo resultado ante una misma acción y conducta observada objetivamente sin tener en cuenta los aspectos subjetivos de quien realiza la acción, la culpabilidad.

 Por continuar con el ejemplo anterior sobre la persona que da comida con cacahuetes a un alérgico, si el que los come se muere:

– Podría ser homicidio doloso si el que le dio la comía tenía conocimiento de la alergia y actuó así para causar ese resultado.

 – También podría ser homicidio imprudente si existiera algún deber de cuidado como un comedor o un restaurante que tuviera obligación de indicar los alérgenos.

 – Por último, la misma conducta podría no ser castigable y quedar impune si quien le dio la comida con cacahuetes fuera una persona cualquiera que no supiera nada de la alergia.

Como conclusión podemos decir una misma conducta, dar de comer cacahuetes puede ser irrelevante penalmente o ser castigado con las penas más graves en función de la culpabilidad (dolo o imprudencia) del sujeto que realizó la acción.

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